18 julio 2011

Cae hasta 80% la vida nocturna en Acapulco

Durante un fin de semana en este puerto turístico conviven tres realidades: la de los acapulqueños, la de los turistas y la de la despiadada guerra entre narcos…

Los primeros, los acapulqueños, intentan conservar y disfrutar la vida nocturna de su ciudad, que ha caído 60 por ciento, dice a MILENIO el presidente de la Asociación de Bares, Restaurantes y Discotecas de Acapulco, Óscar Bustos, quien también es director y socio de la discoteca Palladium, localizada sobre la carretera Escénica que va de la bahía de Santa Lucía a la zona Diamante.

Esto ha ocasionado un recorte de personal de hasta 40 por ciento, de acuerdo con información hecha pública por Tony Rullan, vicepresidente de la misma asociación y dueño de la disco Mandara, ubicada a unos metros de la Palladium, para quien la afectación nocturna es peor en el puerto: de 80 por ciento.

Los acapulqueños siguen yendo a los antros, pero en cantidades menores: de acuerdo con información dada a la prensa local hace dos días por el delegado en Guerrero del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), Eladio Hernández Montúfar, en Acapulco 50 por ciento de los habitantes (última encuesta sobre percepción de la inseguridad) dejaron de salir a divertirse por temor a ser asaltados o asesinados.

Aun así, Bustos afirma que poco a poco, gracias a campañas como Habla bien de Aca, y al incremento de operativos de seguridad federales, estatales y municipales, la diversión para noctámbulos se empieza a recuperar. En su antro, Palladium, la pista de baile y las mesas estaban ocupadas en 60 por ciento el viernes. En otras, como la legendaria Baby’O, los asistentes cubren 40 por ciento de su capacidad el sábado.

Sólo la discoteca de los más jóvenes (22 o 23 años), El Alebrije, ha tenido un daño menor: un máximo de 40 por ciento, comenta su gerente, el veinteañero Édgar de los Monteros.

—Un empresario local me decía off the record que había una dramática paradoja en Acapulco: los narcos que se apoderaron de la plaza para vender droga y acabaron matándola por sus pleitos.

—Nooo, vean por favor: Acapulco vive más que nunca. Aquí los esperamos con los brazos abiertos, aquí hay seguridad, aquí nunca les va a pasar nada —voltea y señala el área VIP de El Alebrije, atascada de chavos. Su gigantesco antro, en efecto, tiene el sábado una ocupación nada despreciable de 75 por ciento. Luego agrega:

“Lo que hay es una mala interpretación, una mala percepción: Acapulco no es una zona de guerra, en la que balean por todos lados. La prensa ha creado esa percepción. La gente de Acapulco y de México sigue llegando con absoluta seguridad y no pasa nada nunca.

Ante la misma pregunta, sobre si los narcos, por sus pleitos, acabaron con su propio mercado, Óscar Athié, ex cantante en los años 80 y dueño del restaurante y lounge al aire libre Cielo (antes Zuntra, afectado en un 80 por ciento: “Así de duro ha sido el golpe”, dice), ubicado en la Escénica, asiente:

—Pues sí. Es cierto. Son bandas, narcotraficantes, pillos, maleantes. No podemos tapar el sol con un dedo. Nos ha pegado duro. Es un cáncer lo que hemos padecido, pero estamos luchando, nos estamos defendiendo y tenemos certeza que en su momento podremos curarnos. Como acapulqueños hemos reconocido que la situación nos ha rebasado y que a brazo partido tenemos que tomar medidas del mismo tamaño de lo que nos ha pasado.

El procurador estatal, Alberto López Rosas, ex alcalde de Acapulco, coincidía el sábado, cuando declaraba lo mismo: “Nos está rebasando la realidad”.

Bustos, del Palladium, también respondía sobre la pregunta del narco y su mercado liquidado de cáncer por ellos mismos:

—No, no pienso que Acapulco tenga cáncer y que se haya terminado. Acapulco tiene estrella, es romántico y divertido; es un paraíso: aquí muchos se enamoraron, a muchos los hicieron aquí y muchos nacieron por Acapulco. La seguridad está aumentando y la gente poco a poco recupera la confianza para volver a salir…

La mayoría de los chavos acapulqueños entrevistados en los antros coinciden: su vida sigue igual. no dejan de salir, no dejan de reventarse y sus padres se los permiten, porque la violencia es entre criminales…

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El segundo grupo, los turistas, especialmente los chilangos, siguen viniendo a este destino turístico a pesar de la inseguridad: la ocupación hotelera este fin de semana rondó 70 por ciento. Incluso hubo hoteles con ocupación máxima. Sin embargo, pocos salen en la noche. Por eso la caída de hasta 80 por ciento en bares, restaurantes y discotecas.

Patty, una veinteañera, sintetiza en El Alebrije lo que la mayoría de los defeños dice: “Ya casi no venimos, es rarísimo. Nos da miedo que en los antros pueda pasar algo. Y si venimos, nuestros papás casi no nos dejan salir.”

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El tercer grupo que vive su propia realidad es el de los narcos, quienes parecen empeñados en bañar de sangre esquinas y aceras del puerto. Aunque esta semana el alcalde anunció un blindaje para que los turistas estuvieran seguros en el segundo fin de semana de vacaciones, los criminales se empeñaron en sus atrocidades: sábado y domingo fueron hallados tres encajuelados (dos eran policías federales levantados días antes), dos trabajadores estatales fueron ejecutados en una famosa taquería de la Costera y ahí resultó muerto un turista del Distrito Federal. La mañana del viernes un tipo lanzó tiros en plena playa de la zona Dorada y una mujer del Estado de México resultó herida.

Las imágenes de Acapulco van de la euforia multicolor de los antros a las escenas sangrientas de cuerpos masacrados que yacen en el Servicio Médico Forense…

Reportaje: Juan P. Becerra A.

Cae hasta 80% la vida nocturna en Acapulco

1 comentario:

  1. Anónimo10:24 a.m.

    Es muy triste pero es una realidad por desgracia a mi me toco vivir la balacera en la playa del Morro del Hotel Emporio, estos desgraciados porque no se les puede nombrar de otra manera disparando a diestra y siniestra habiendo civiles Niños que ya quedaron marcados por este incidente yo era de las personas que por lo menos al año visitaba este puerto 2 o 3 veces despues de esto dudo regresar en muchoooo tiempo, vi los anuncios de habla bien de Acapulco pero pues ni como ayudarlos que triste que un lugar paradisiaco se termine por culpa de los mafiosos

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