30 diciembre 2008

Histórico bloqueo magisterial en zona turística de Acapulco


-          Por primera vez fue necesario suspender el desfile de la Revolución

-          La megamarcha magisterial, en el marco del bloqueo, congregó a aproximadamente diez mil maestros.

 

Nunca antes en la historia del puerto una protesta social había afectado tanto la actividad turística de la ciudad. Ni siquiera los bloqueos de transportistas, las de los dos de octubre o las protestas poselectorales.

     Lo sucedido del 17 al 22 de noviembre, sobre la zona turística de Acapulco dejó daños irreversibles en la economía local y en cierto modo, impactó en la visión que tenían los acapulqueños de las manifestaciones sociales.

    Todo acapulqueño sabe que el puerto subsiste del turismo, por lo que las manifestaciones siempre se llevan a cabo, ya sea en la zona turística menos prolija en negocios y hoteles, o en su defecto en la zona urbana, fuera de la franja turística.

      El 16 de noviembre, luego de infructuosas protestas en todo el estado, comprendiendo desde plantones, bloqueos y protestas en la Autopista del Sol, hasta tomas del Congreso local y del Palacio de Gobierno, los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG) se aprestaron a tomar la Costera Miguel Alemán.

      El pretexto fue la convocatoria a una reunión con el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo en el Centro de Convenciones de Acapulco. Nunca las autoridades estatales pudieron explicar por qué convocaron a una reunión en plena zona turística, sabiendo que de no llegar a un acuerdo los maestros simplemente no se moverían del lugar. Y así fue.

     Para hacer presión en la entada principal se concentraron todos los maestros cetegistas de Acapulco en número aproximado de dos mil. El plantón, mientras duraba la reunión fue reforzado con otro contingente de mil profesores que llegaron de Chilpancingo.

     Terminó la reunión y los maestros no se movieron. Para entonces eran tantos que bloqueaban ya todo un sentido de la Costera Miguel Alemán, en la ruta La Diana- Caleta.

      El 17 de noviembre la Costera Miguel Alemán amaneció completamente bloqueada por los maestros, quienes se apostaron a lo largo de todo el Centro de Convenciones. El congestionamiento inició y todo el tránsito vehicular que normalmente fluye por seis carriles, tuvo que ser desviado por una calle de dos.

      Poco a poco el plantón se fue reforzando con maestros venidos de otras regiones del estado quienes estacionaban sus autobuses o carros particulares sobre la misma Costera. En poco tiempo, instalaron tiendas de campaña en las anchas banquetas y sobre el césped del camellón central improvisaron cuartos a base de lonas.

       Los dos siguientes días, esa zona de la franja turística se convirtió en un punto negro: Algunos sacaron anafres y sobre el carril de alta velocidad pusieron a cocer frijoles, las esquinas comenzaron a apestar a orines ante la falta de baños cercanos. Unos cuantos buscaban cobijo en el supermercado ubicado frente al plantón.

     Durante esos días, el gobierno del estado exhortó a los maestros a retirarse, más nunca hubo un amago de desalojo. Desgraciadamente, el número de maestros creció y al llegar a los cinco mil, el desalojo parecía imposible, además de que bancos, hoteles, restaurantes y bares estaban en peligro ante una ola de violencia fuera de control.

     Entonces se programa una megamarcha para el 20 de noviembre. Los autobuses han trasladado a profesores de las regiones de Tierra Caliente, Costa Grande, Costa Chica, así como de Chilpancingo y también de los estados de Michoacán, Morelos y Oaxaca.

     De acuerdo a Juan José Flores García, brigadista de la CETEG, hasta el 19 por la noche se habían contabilizado unos siete mil maestros que llegaron vía terrestre de las siete regiones del estado, y se espera que en las primeras horas del 20 arriben 10 mil más.

     Para entonces las filas para los seis baños públicos que instaló el alcalde Félix Salgado, son largas, a diferencia de sus declaraciones que fueron muy cortas al protestar por las afectaciones al turismo causadas por los maestros.

     Algunas escuelas privadas cancelaron las clases para evitar que los alumnos sufrieran algún contratiempo a causa de la marcha. En las escuelas públicas las clases están suspendidas desde hace mucho tiempo, cuando comenzó la protesta magisterial.

      La suspensión del desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana fue histórica. El director del Deporte del Ayuntamiento, Román Bello Vargas, indicó que en esa dependencia se tiene registro de 30 años de celebración ininterrumpida.

     La decisión fue tomada por el presidente municipal, Félix Salgado Macedonio, quien señaló que su gobierno dará todas las facilidades a los maestros que integran el movimiento contra la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), de realizar la megamarcha.

       El día de la marcha el contingente parte por lo menos una hora más tarde. Era tal, que cuando la marcha ya había avanzado un kilómetro, el final aún seguía esperando avanzar. Como todas las movilizaciones magisteriales era una adivinanza saber a dónde se dirigían.

      Cerca del parque Papagayo  y al mantener el gobierno del estado su postura de no rechazar  la ACE, los maestros nuevamente se plantaron sobre la Costera. Así mantuvieron dos bloqueos por más de ocho horas.

     Entonces el gobierno tuvo que ceder. El 20 por la noche se celebró una nueva reunión en donde estuvo presente el gobernador. Un simple cambio de términos (suspender por aplazar) en la redacción de acuerdos, destrabó la protesta.

     Para entonces el bloqueo tenía tal magnitud que los manifestantes necesitaron por lo menos ocho horas para desmontar tiendas, cocinas improvisadas y desbloquear la Costera Miguel Alemán ya que conforme llegaban al bloqueo estacionaban sus unidades. Total era bloqueo, así que no importaba a quién encerraban, incluso si se trataba de ellos mismos.

      Una vez que se fueron los maestros, fue necesario lavar ese tramo de l Costera Miguel Alemán, sin embargo, de la memoria de los acapulqueños no se borrará la mala imagen que dejaron los maestros, quienes se generaron por lo menos en el 2008, el repudio generalizado.

 


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Juan José Belmonte Torres

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