Médula: Del besamanos al lamesuelas…

Por Jesús Lépez Ochoa

 

Enrique Peña Nieto vino a Guerrero al tradicional besamanos pero se encontró con una innovación a las formas políticas: la  ceremonia de lamesuelas en que se convirtieron los dos actos  que encabezó en Chilpancingo y en Acapulco.

Es digno de reconocerse al gobernador Ángel Aguirre Rivero y al alcalde acapulqueño, Luis Walton Aburto, que procuren una buena relación con quien manda  ahora en Los Pinos, pero en particular Aguirre incurrió en un romanticismo que rayó en la cursilería, estéril, ante la falta  de tacto de sus colaboradores.

Y es  que  mientras el gobernador se deshacía en elogios y recuerdos fraternos de cuando "era" del mismo partido que el presidente de la república, cientos de activadores físicos del programa Guerrero Cumple solamente tenían porras para el anfitrión y no para el invitado.

Hay que reconocer el aguante que los activadores y los niños de la  orquesta de  Rena tuvieron, pues estuvieron encerrados por más de tres horas en el gimnasio del polideportivo Renacimiento, aquel en el que el gobierno estatal presume una inversión  reciente de 59 millones de pesos y en el que  los seis aires acondicionados nuevos de dos  toneladas y media no enfriaban. ¿Lo sabrá Carlos Slim?

Obligado por la miseria en que  la vorágine  añorvista dejó al Ayuntamiento, Luis Walton, quien hace unos días expresaba que "Peña no es dueño de México", clamó por el rescate de Acapulco no sin antes declararlo bienvenido.

Tianguis, itinerante pero contentos

En política  hay cosas que se dicen en un momento y causan un efecto, en otro y provocan diferente reacción, aunque más que los tiempos es  el uso de  las palabras lo que hace la diferencia, y la base de  apoyo que se tenga.

Lo digo porque Enrique Peña Nieto nos ha  vendido ya en dos ocasiones lo mismo que Felipe Calderón, un Tianguis Turístico Itinerante, y se le aplaude.

Según el diccionario de la Real Academia Española, itinerante significa: ambulante, que va de un lugar a otro, y de acuerdo a lo prometido por Peña en Campaña y en su reciente visita, este evento se  hará en ocasiones en Acapulco y en otras en otros estados, es decir, irá de un lugar a otro, es decir, itinerante.

No habrá mantas de protesta, ni menos un llamado más enérgico del gobierno de Guerrero porque su Titular, ya lo dijo, Enrique va a dejar de ser presidente y él gobernador, "pero siempre vamos a ser  amigos".

Qué bueno que  lo ve de esa manera porque el presidente dejó claro que en 2015, año electoral, el Tianguis será en Acapulco. ¿Saben quién lo organizará? Adivinaron, la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu.

Descortesía

Donde debieran aprender algo de  cortesía es en Comunicación Social del Congreso del  Estado, ya que los ganadores del premio de Periodismo Legislativo, tuvieron que andar investigando cuándo se les entregarían sus premios, unos llegaron derrapando a la improvisada ceremonia y hubo alguno que de plano no alcanzó a  estar puntual.

El reconocimiento a los comunicadores fue tomado como cualquier  cosa, como un asunto de  mera obligación y sin importancia, lo que evidencia la desorganización en esa área.

En premios  de periodismo bien organizados, se envía invitación a los galardonados, con toda la formalidad que  esto requiere, y por respeto a la  dignidad de los ganadores. ¿Qué caso tiene reconocerlos y al  mismo tiempo no darles la importancia que merecen?

jesuslepez@gmail.com


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