Lamenta el arzobispo de Acapulco que no se acerquen a la Iglesia los violentos - La Jornada Guerrero

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, lamentó que en dos años al frente de la arquidiócesis de este puerto únicamente se hayan acercado a la Iglesia católica familias afectadas por la violencia, pero no quienes la practican.
En conferencia de prensa con motivo de su segundo aniversario como arzobispo de Acapulco, y 16 años de ordenación episcopal, Garfias Merlos enfatizó que desde su llegada al municipio ha fijado su plan de trabajo en cinco ejes: la oración y la educación por la paz; la relación con otras instituciones, dependencias y organizaciones sociales, en busca de contribuir a la construcción de la paz; la formación permanente en la paz, y atención a las víctimas que han sufrido la violencia.
Recordó que a su llegada a Acapulco se propuso trabajar en que los ciudadanos y sociedad en su conjunto tengan una vida más digna.
Señaló que “ordinariamente sucede que cuando las personas se sienten más amenazadas o se perciben a sí mismas como frágiles, la gente se acerca más a la fe, a los centros espirituales, necesita más de acompañamiento y atención; es un hecho que la persona, entre más débil y vulnerable se siente, se acerca más a la cuestión de Dios”.
Sostuvo: “qué pena que la gente que se acerque es la que ha sido víctima; esperamos ojalá que se acerquen aquellos que en un momento dado provocan la violencia y que encuentren la presencia de Dios en su vida para que dejen de provocar la violencia”.
Consultado por los resultados obtenidos en los Diálogos por la Convivencia y la Paz, Garfias Merlos postuló que no sólo las autoridades y el gobierno deberán hacer su parte en el combate a la inseguridad y en la implementación de las propuestas surgidas en los foros efectuados en las regiones del estado, sino que también la sociedad civil deberá participar.
Manifestó que “se trata de un ejercicio de participación ciudadana muy importante; es un motivo de esperanza para toda la sociedad”.
Enfatizó que “se necesita la participación activa de todos los actores sociales, políticos y económicos para buscar los caminos adecuados que nos ayuden a superar las causas generadoras de violencia y para encontrar las soluciones adecuadas”.
El arzobispo de Acapulco agregó que para ello el diálogo es imprescindible, tanto de los ciudadanos y sus organizaciones, como entre ciudadanos y las autoridades, pues “sin la participación y sin el diálogo franco y constructivo, no podemos esperar condiciones que mejore la situación de violencia en que viven los pueblos”.


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